Balenciaga nació en la pequeña localidad de Guetaria, en el País Vasco, en el seno de una familia humilde y católica. Su padre era pescador y su madre costurera. Desde pequeño soñaba con ser modisto y en sus ratos libres dibujaba los grandes diseños que veía. A los trece años, la Marquesa de Casa Torre, que veraneaba en Guetaria, se sintió conmovida ante las ansias que tenía el joven por aprender el oficio de la moda, y decidió plantearle un reto. Le entregó un trozo de tela junto a uno de sus más exclusivos vestidos, con el objetivo de que él lo copiara y demostrara su talento. El resultado contentó tanto a la marquesa, que de ahí en adelante se convirtió en su mecenas. Tras unos años de incipiente éxito, Balenciaga abrió una tienda en San Sebastián, en 1919,4 que se expandiría hacia Madrid y Barcelona.5 La Familia Real Española y la aristocraciallevaban sus diseños. Cuando estalló la Guerra Civil Española se vio forzado a cerrar sus tiendas, y se trasladó a París.4 5 Balenciaga abrió su taller parisino en la Avenida George V en agosto de 1937.5 Impuso un estilo totalmente innovador presentando una línea de hombros caídos, cintura pinzada y caderas redondas. Es a partir de los años 50 cuando empieza a ser reconocido y despliega toda su creatividad. Al contrario que muchos diseñadores, que abocetaban sus creaciones pero no las confeccionaban, Cristóbal Balenciaga tuvo un pleno dominio de la costura y del manejo de tejidos. Manifestó predilección por los tejidos con peso, que se enriquecían con bordados a mano, lentejuelas o pedrería. Balenciaga decidió retirarse tras cincuenta años en activo en 1968 con la llegada del prêt-à-porter. Por tanto Balenciaga siempre creó Alta costura y nunca prêt-à-porter, por eso es considerado por muchos como el verdadero padre de la Alta costura. Tras su fallecimiento, la firma Balenciaga se mantuvo activa, principalmente en la gama de perfumería y accesorios.