Locamente enamorado de Japón, de las japonesas y de la “más bella de todas ellas”, quise, para rendir homenaje a su belleza, crear la línea cosmética más esencial: EviDenS de Beauté. Al observar sus gestos, al descubrir sus secretos, quedé impregnado por sus ritos, profundizando poco a poco en lo que conocía sobre los deseos femeninos aún insatisfechos en materia de belleza. La filosofía de esta creación se asemeja a la de la Alta Costura: una perfección tanto técnica como artística. Procedo de este universo, ya que durante mucho tiempo dirigí la Casa Scherrer; me formé en esta escuela francesa de la búsqueda de la belleza y de la perfección. La inspiración me llegó de la belleza de mi esposa y del conocimiento cosmético japonés exigí lo mejor. Del refinamiento francés tomé prestado el sentido del chic y de la seducción. La Línea EviDenS de Beauté representa, según mi opinión, la fusión perfecta Asia-Occidente, un concepto voluntariamente depurado, opuesto a los dictados efímeros de las tendencias. Quise concentrarme en lo esencial: el secreto de ingredientes preciados, la voluptuosidad de las texturas tiernas, de los efluvios sensuales, la belleza del objeto, el placer de atraparlo y, sobre todo, la “evidencia” de los resultados.