Adolfo Domínguez y sus perfumes son sinónimo de pureza de líneas y libertad de formas, siempre comprometido con la calidad, la elegancia, la autenticidad y la naturalidad. El diseñador revolucionó la moda española apostando por tejidos y cortes innovadores. Su preocupación y respeto por la naturaleza trascienden más allá de la moda hasta sus proyectos en el mundo de la perfumería. Su primera fragancia, Adolfo Domínguez, se lanzó en 1990, pero fue con las fragancias Agua Fresca y Agua Fresca de Rosas, lanzadas en 1993 y 1995 respectivamente, cuando logró realmente conectar con el público español y posicionarse entre las marcas líderes del mercado. Adolfo Dominguez ha aportado y aporta al mundo de la moda una belleza atemporal: innovación sin renunciar a la factura artesanal.